A nadie le sorprende ya hablar del cambio y de como ha impactado en nuestras vidas a nivel de prácticas, costumbres, o dinámicas: del trabajo para toda la vida, a la necesidad de reinventarse constantemente; de existir una única modalidad para desarrollarse profesionalmente o trabajar (trabajo por cuenta ajena-funcionariado), a descubrir nuevas formas como la emprendeduría, el trabajo freelance, la economía colaborativa, el interin manager….

Los cambios en la tecnología siempre producen transformaciones sociales que acaban impactando en los modos de vida de las personas. El cambio del modelo productivo ha alterado la forma de trabajar, la forma de concebir la carrera profesional y, con ello, la manera en que encaramos nuestro desarrollo personal.

Por todos sitios se habla de la necesidad de gestionar el cambio, de adaptarse al cambio, de anticiparse al cambio. Quizás también es importante comenzar a buscar las oportunidades de mejora para nuestro desarrollo y nuestra vida, que los cambios pueden encerrar.

Hasta ahora una carrera profesional iba aparejada a un mismo rol o perfil y con una dirección de ascenso continuado. Progresar se equiparaba a escalar niveles jerárquicos, aumentar los ingresos, o el tamaño de la organización. El progreso se concebía más de una forma material que existencial. De esta forma tener éxito o progresar se asociaba a seguir avanzando peldaños en la escala material, y fracasar retroceder o quedarse atascado en alguno de ellos. Nadie se planteaba, como apunta Jack Welch en su libro «Winning» que un trabajo puede dar sentido y emoción a nuestras vidas o puede acabar con toda nuestra energía, y que experimentar una u otra sensación no depende del nombre del puesto, de la compañía, de la nómina, etc, etc, etc. Como dice Mayte Piera hoy en día las carreras ascendentes ya no son la norma y cada vez son más los que se apuntan a las carreras “zigzag”. Una mejora en la carrera profesional ya no pasa únicamente por ir a un puesto de mayor jerarquía, categoría, remuneración, o a una empresa más grande, puede consistir en un realineamiento dentro de la propia empresa o fuera de ella, buscando un puesto que tenga menos responsabilidades pero más posibilidades de aprendizaje, de desarrollar nuevas habilidades y de hacer cosas diferentes. O bien realizar un trabajo similar pero de forma independiente y autónoma sin estar contratado bajo el paraguas de una empresa.

El cambio en el mercado de trabajo ha traído consecuencias negativas para muchas personas que han perdido su puesto y se encuentran con dificultades para acceder a un empleo. Sin embargo, también ha supuesto para otras la oportunidad de hacer un replanteamiento de su vida, de su carrera profesional y de su desarrollo. Y desde luego, creo que para todas, la convicción de que ya no podemos prescindir de estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, dentro de nosotros, de cuales son las nuevas tendencias en cuanto a formas de contratación, modelos de carrera, nuevos perfiles y puestos, organización del trabajo, prestación de servicios, etc. Como señalaba el citado Jack Welch “Es imposible saber dónde nos llevará un determinado trabajo, pero eso no significa que debamos dejar nuestro futuro en manos del destino. “

Como primer reto te planteo que pienses en cómo es tu actitud ante el futuro y en cómo ha sido en los últimos 5 años:

– Eres o has sido una avestruz pasiva que sufre el cambio sin enterarse a pesar de llevar tiempo inmersa en él. Que esconde la cabeza para evitar problemas, para mantenerse quieta donde está?

– O eres un bombero reactivoque se ocupa de combatir el fuego una vez se ha propagado, y se pasa la vida saltando de fuego en fuego y acaba quemándose?

-Te identificas con un asegurador pre-activo que se prepara para los cambios previsibles, que aplica la máxima de más vale prevenir que lamentar, y los cambio no le pillan desprevenido pero al final se acaba sometiendo a ellos?

– Y si fueras un conspirador proactivo que trata de provocar los cambios en la dirección de sus metas y propósitos?

La semana pasada tuve una interesante conversación con la EX-CEO de una importante agenda publicitaria a nivel mundial, en la que me relató como intuyo el cambio de rumbo de su organización tras la salida del CEO del grupo a nivel Europa y la llegada del nuevo, y lo que todos esos cambios iban a implicar para ella. Desde hacía tiempo venía planteándose si realmente quería seguir 10 años más con el ritmo de trabajo de los últimos 10, la presión por los objetivos, la falta de tiempo para cultivar otras facetas de su vida, para invertir en su desarrollo, y explorar nuevas opciones. Decidió que quería dar un cambio de rumbo a su carrera: aprovecho el momento, negoció su salida de la empresa y ahora está a punto de lanzarse a una nueva andadura profesional más hecha a la medida de la vida que quiere vivir y el trabajo que quiere realizar.

Si quieres convertirte en un conspirador proactivo de tu futuro me gustaría compartir contigo algunos consejos que pueden ayudarte:

1.- Mantén activas estas 4 preguntas en tu vida, especialmente, cuando empieces a experimentar periodos largos de baja energía, aburrimiento, desazón, o estancamiento.

– ¿El trabajo me permite estar con personas que comparten mis inquietudes, me aceptan como soy, no hay conflictos de valores, puedo expresar mi personalidad sin miedos  o tengo que callarme, esconder partes de mí importantes de manera habitual?

– ¿El trabajo me da la oportunidad de aprender, ampliar mi mente, desarrollar mis habilidades, descubrir y poner en práctica otras nuevas?

– ¿El trabajo amplía mi red de contactos, me ayuda a crear relaciones estratégicas, me abre puertas, me visibiliza o posiciona profesionalmente?

– ¿El trabajo aporta algún significado a vi vida, siento que contribuye a mejorar algo, a ayudar a alguien?

2.- Ten siempre a mano y dispuesta tu brújula interior
Reflexiona y profundiza a menudo en tu autoconocimiento: qué te motiva, qué te gusta hacer, qué te apasiona (y que no); qué se te da bien, en qué trabajos y áreas tiene buenos o excelentes resultados. Para ampliar tu visión pídele a 4 0 5 personas de diferentes ámbitos, que te conozcan y te hayan visto trabajar o desempeñarte en diferentes actividades o ámbitos, que te aporten su visón.  ¿Cómo te valoran personal y profesionalmente? ¿En qué creen que podrías mejorar?

Con toda la información para, contémplala y pregúntate ¿Mi trabajo actual está alineado con mis pasiones y talentos? ¿Me está permitiendo tener la vida que deseo vivir? ¿Si contínuo en él como imagino mi futuro? ¿Cuanto de alejado está del que realmente quiero?

En un mapa mental puedes describir detalladamente cual sería tu trabajo ideal: con qué tipo de personas te gustaría trabajar, en qué tipo de lugar, cómo sería tu vida diaria, qué roles jugarías, qué roles jugarías, cuánto ganarías, donde vivirías, que añadiría y quitaría a tu vida actual…..
Aunque el refrán dice que las comparaciones son odiosas, en este caso vuelve a comparar tu situación actual con tu trabajo ideal, analiza las diferencias, identifica oportunidades de cambio, evalúa que necesitarías aprender, mejorar, o cambiar para acercarte a tu trabajo y vida ideal.

3.- Pon a funcionar el radar
Investiga el mercado, el entorno, cuáles son las tendencias laborales y profesionales, que demandan las personas, las empresas, la sociedad, qué cambios sociales se están produciendo o se avecinan. Con toda esta información piensa a quién le puede interesar lo que tu quieres ofrecer. Introdúcete en nuevas redes de contactos, especialmente las que estén relacionadas con el trabajo al que aspiras. Entabla conversaciones con las personas que se mueven en él para conocer de primera mano como funciona, cuales son las oportunidades y barreras de entrada, que necesitarías para acceder a él.

Nunca debemos dejar de soñar, pero es mejor hacerlo con un pie cerca de la tierra, si el mercado no necesita lo que tú ofreces plantearse un movimiento de carrera hacia tu trabajo ideal a lo mejor no es lo más sensato y realista en este momento.

Está la labor de sondeo y exploración te puede servir para darte cuenta de la necesidad de realizar una actualización o diversificación de tus habilidades para alinearlas más a lo que el mercado demanda, de esta forma serás más atractivo para él, más deseable laboralmente hablando. No dejes de estar atento a lo que pasa a tu alrededor: lee, acude a conferencias, a formaciones, a encuentros de networking, no te aísles en tu isla laboral actual, suele derivar en una muerte o estancamiento profesional y personal.

4.- Prepara la mochila para cruzar el puente
Para pasar de tu trabajo actual a tu trabajo ideal vas a necesitar aprender y desarrollar nuevas habilidades, crear una nueva red de contactos, adquirir nuevos conocimientos. Invierte cuidadosamente en tu capital personal pensando en el futuro profesional al que aspiras.Invierte cuidadosamente en tu capital personal pensando en el futuro profesional al que aspiras.

Actualizar tu cv, tu bio, tu presentación profesional, tus perfiles en RRSS y tu actividad en ellas, apuntando firmemente en la dirección de tu trabajo ideal.

5.- Comienza a dar pasos

Establece objetivos concretos. Si por ejemplo tu meta es estar en tu trabajo ideal en 3 años, establece un objetivo específico para el primer año que te haga estar más cerca de esa meta, y desgránalo en microobjetivos y acciones a llevar a cabo en los 6 primeros meses del año. Luego reevalua a los 6 meses y vuelve a plantear nuevos micro-objetivos y acciones que te acerquen a tu meta.

El cambio requiere acción, reserva espacio en tu agenda semanal para dedicar un tiempo a realizar actividades que contribuyan al logro de esos objetivos concretos a más corto plazo y, especialmente, a tu meta a más largo plazo.

Nunca olvides que la meta no es solamente conseguir un trabajo distinto al que tiene actualmente, sino construir una carrera profesional que tenga sentido para ti, y que te permita hacer cosas con las que te sientas realizado.

No existe un empleo perfecto, una carrera perfecta o una vida perfecta, sólo son perfectos si te hacen feliz.

Pin It on Pinterest

Share This