El 6 de marzo estuve impartiendo el módulo de liderazgo del MBA de la Universidad de Oviedo a un grupo de 15 alumnos bastante multicultural, estaban representadas varias comunidades autónomas y países (Asturias, Galicia, León, Canarias, Venezuela, Argentina, China, México). Esto ya de por sí da una idea de como han cambiado las cosas en los últimos 20 años, en mis estudios de postgrado la presencia de alumnos/as de otros países era inexistente, y de otras comunidades autónomas nada habitual.

Tengo que decir que ha sido un grupo muy participativo, con mucho interés por aprender y por conocer como es el mundo de las empresas, como son los líderes, como desarrollan el talento. La empresa será su hábitat en los próximos meses, dado que comenzarán pronto sus prácticas académicas y en un futuro, espero que muy cercano, comenzarán a trabajar en ellas.

Cada vez que trabajo con jóvenes me reafirmo en mi idea de que en el liderazgo, como en otras muchas cosas hay mucho de propósito y valores, y que ellos los tienen claros y les parece importante defenderlos y luchar por ellos. También veo en los jóvenes una inclinación por un liderazgo basado en el diálogo, en escuchar al otro, en la empatía, la cercanía. Y en esto no hay diferencias de sexo, los grupos suelen ser bastante mixtos, y tanto hombres como mujeres creen en este estilo de liderazgo en su mayoría. Lo cual también me reafirma en una posición que llevo defendiendo desde hace años que es la inexistencia de un liderazgo femenino y masculino, en el sentido de propio de mujeres y hombres.

Vivimos el liderazgo en acción trabajando con un objetivo a lograr y teniendo que crear equipos y llegar a soluciones. Descubrieron qué difícil es elegir y tomar decisiones cuando hay mucha información, variables y pocas instrucciones. Como les dije bienvenidos a la era de la incertidumbre y la complejidad. Aprendiendo a liderar en un entorno VUCA.

Aprendieron que el liderazgo necesita un norte, una visión, una meta, un objetivo, y que debe ser compartido y construido por todos, y como cuesta aunar significados, voluntades, intereses, motivaciones. Ellos mismos se dieron cuenta de que nos escuchamos con atención al otro, que nos atrincheramos en nuestras posiciones y nos cuesta ceder.

Trabajamos sobre los diferentes estilos de liderazgo, el liderazgo fluido y el liderazgo consistente. Aprendieron lo importante que es la observación de comportamientos y el feedback en el liderazgo y lo practicaron. Vivimos una experiencia de real para poner en práctica el liderazgo. Antes del descanso más o menos, sonó la alarma y apareció de inmediato un persona de seguridad en el aula que nos ordenó evacuarla por una situación de emergencia. En plena crisis del coronavirus las alertas se disparan, con ellas el desconcierto, la incertidumbre, la paralización. Algunos dudaban entre salir corriendo o recoger sus cosas, en ese momento yo que ya había cogido instintivamente mi bolso grite «emergencia, todos fuera». Y así fue, salimos todos juntos, llegamos los primeros a la zona señalada para agruparnos y allí estuvimos charlando distendidamente y aprendiendo de la situación para la clase de liderazgo. Al final solo un simulacro de incendio, pero me sirvió para trabajar sobre ello al regresar al aula y aplicarlo al liderazgo.

Simulacro emergencia

Al hilo de esta experiencia real trabajamos una dinámica para la gestión del cambio y ver la faceta del lider como catalizador del cambio. Muchas risas, mucha creatividad, muchos aprendizajes. El más importante, hay que estar atento al entorno porque cambia y no podemos seguir haciendo lo mismo si vemos que están cambiando las cosas, hay que pensar fuera de la caja, sondear oportunidades, imaginar alternativas y estar preparados para cambiar. Muchas de las limitaciones para cambiar están en nuestra mente no en la realidad, como se demostró con la dinámica propuesta.

Lo más gratificante de este encuentro fue comprobar como ante una de mis preguntas finales ¿Quién quiere ser lider? casi todos y todas levantaron la mano. Cuando les pregunte ¿Por qué? Contestaron que les había parecido muy interesante el enfoque del liderazgo que les había planteado, que se veían liderando equipos de personas en un futuro, y que les gustaba.

El futuro está asegurado, contamos con jóvenes con vocación de liderazgo, preparados, y con un liderazgo consistente basado en valores. Como siempre un placer ser parte del cambio. 

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