31 Julio 2020: «El arte del descanso es parte del arte de trabajar». John Steinbeck

La postal de hoy es una postal de despedida, momentánea. Me retiro, como todos los años, a practicar la actividad del descanso de una forma más intensa. Del 1 al 23 de Agosto estaré perdida por una rincón de mi Paraíso Natural, disfrutando de la desconexión total, el dejarse ir 24 horas al día, la lectura y la escritura que siempre son mis compañeras de viaje, los encuentros y el placer de no tener plazos de entrega, fechas de reuniones y todas esas obligaciones que son consustanciales al trabajo.

También habrá espacios para el silencio, para el silencio de ciertas actividades y rutinas que también necesitan descansar. El silencio, la parada en el camino es momento para la incubación, para la regeneración energética, para la reconexión, para la inspiración.

Está siendo un año atípico para todos, un año de paradas obligatorias, de mucha reflexión y aprendizaje, de adaptación, de cambios. Cuando todo este maremagnum de estímulos y demandas asalta nuestra vida es especialmente importante parar, resetear, recuperar el equilibrio. Los tiempos de descanso son vitales para cultivar la sabiduría del equilibrio.  

Estos momentos del año son propicios para practicar una dieta contemplativa  , momentos en los que abrir tiempos y espacios para simplemente estar, sin pensar, sin hacer, sin preocupaciones, sin tiempos. Pasear sin rumbo, sin destino y sin tiempo; mirar sin buscar; estar sin hacer; recogerse en el silencio. Cuando contemplamos podemos descubrir un nuevo brillo en esa persona que lleva años a nuestro lado, un nuevo sentido al trabajo que cada día realizamos, un nuevo color en la ciudad que cada día transitamos, una nueva emoción e ilusión en nuestras vidas. La contemplación es fuente de amor, de amor por la vida, por uno mismo y por los otros, y un amor que renace cada día porque cada día se redescubre, renueva sus votos, y se dota de significado.

El año pasado en mis vacaciones me sumergí en la lectura del libro «Descansa» de Alex Soojung-Kim Pang, un rotundo manifiesto contra el exceso de trabajo, la actividad frenética y la obsesiva necesidad de estar ocupados. El autor propone considerar el descanso como la actividad más productiva, significativa y enriquecedora que desempeñamos, y practicarlo de forma activa y consciente para recuperar la cordura.

El libro a través de diferentes historias de personajes relevantes, experiencias personales y estudios científicos nos propone diversas actividades para fomentar el descanso activo en nuestras vidas: caminar, paradas, dormir, ejercicio, juego , periodos sabáticos, vida sosegada, siesta.

Mis retiradas en el verano son mis periodos sabáticos anuales, quizás algún día me sumerja en uno más grande, hasta la fecha nunca me lo he planteado, aunque tiene que ser una experiencia realmente interesante.

Como siempre para mi  como dice André Maurois, «La lectura de un buen libro es un dialogo incesante en que el libro habla y el alma contesta. Este libro reafirmo aún más mi defensa del descanso, del no hacer nada de eso que llamamos productivo, aunque para mi los tiempos más productivos son precisamente los de descanso, silencio, contemplación, incubación, desconexión.  Veremos que productos surgirán de esta nueva aventura contemplativa.

Nos vemos a la vuelta. Gracias por estar ahí, por asomarte a través de las ventas de mi blog, por leerme, por comentar, por compartir. De momento te dejo con la última postal hasta después del verano.